El Laberinto Mágico

Opinión sobre El Laberinto Mágico

Siendo unos cansinos como somos con los juegos de mesa, mi novia y yo decidimos que no podría haber mejor regalo para nuestro sobrino de 9 años que un juego de mesa. Nuestra primera opción para estos casos es Carcassonne, pero como él ya juega con nosotros al clásico, pues decidimos innovar. Nos informamos sobre El Laberinto Mágico y, por qué no decirlo, nos entró por los ojos, así que decidimos regalárselo. El plan parecía perfecto: Animar al niño a que iniciara su colección de juegos de mesa (para que el día de mañana se compre juegos y los podamos probar por la cara) y, además, se entretuviera tanto con sus amigos como con su hermano de 4 años… ¡Si es que somos unos máquinas!…. Bueno, no tanto. :S

El Laberinto Mágico es un juego visualmente bonito (aunque los peones se los podían haber currado más) y con unas mecánicas lo suficientemente sencillas como para que sea jugable desde los 3 años o así. Primero se prepara el laberinto, se tapa, se le da vueltas y luego hay que guiar la bola con un imán esquivando en los posible los muros del laberinto hasta la ficha que haya salido al azar. ¿El problema? Ejem… El principal problema es que no miramos las edades recomendadas para el juego. La caja recomienda de 6 a 8, y hemos descubierto que con acierto, pues para el de 4 años resulta un poco frustrante y para el de 9 resulta demasiado fácil. El juego no deja de ser divertido por ello; pueden jugar mis dos sobrinos juntos o con amigos, incluso puede participar algún adulto (aunque en ese caso hay que pedir a alguien que no esté jugando que monte el laberinto), pero no es el juego que les vuelve locos jugar. Más bien prefieren pedirnos nuestro Diamantes o nuestro Carcassonne… Por tanto, un juego original, pero que sólo es verdaderamente un reto para un rango de edad relativamente reducido.

Moraleja: Mira bien las edades para los que están recomendados los juegos.

Moraleja alternativa: Regala siempre Carcassonne y te quitas de complicaciones. :P