Monopoly Madrid

Opinión sobre Monopoly Madrid

Jesús ha jugado y tiene Monopoly Madrid 80% 4/5/2012
Qué decir del juego al que se le podría decir que ha causado las mayores discusiones en nuestras horas de ocio, pues tal y como es: un juego capaz de sacar lo peor de uno mismo y es que cuando hay dinero de por medio no sabemos de lo que somos capaces. Ante este panorama uno se preguntará, ¿cómo voy querer jugar a semejante cosa? Pues porque pese a sacar lo peor de uno mismo lo hace de una forma como nunca lo han hecho antes en ti. Me explico, alguien puede enfurecerse por algo que le han hecho, que le ha pasado o porque algo no ha salido como quería, y esas son unas cuantas situaciones que sacan lo peor de uno, pero es que en Monopoly esa sensación cambia porque manejas una cantidad de dinero que puede que en tu vida consigas.
La partida comienza dando una primera vuelta al tablero en la que nadie puede comprar una propiedad, y es a partir de la segunda vuelta donde el caos se hace patente alrededor de la mesa de juego pues todo el mundo quiere que llegue su turno para lanzar los dados y caer en una propiedad para poder hacerse con ella siendo las más codiciadas las que se encuentran al final del recorrido por ser las que más beneficios aportan económicamente hablando. A partir de ahí todo el mundo intenta hacerse con todas las propiedades de un mismo color e intenta al mismo tiempo que otros jugadores lo consigan para evitar así que empiecen a construir las temidas casas y hoteles, ya que en el momento que alguien consiga las calles del mismo color es cuestión de tiempo que entre el juego las primeras casas y con ellas el primer hotel, algo que significará normalmente la ruina casi instantánea de quien ponga un pie por allí. Pero la cosa no queda ahí si no que el juego está lleno de negociaciones entre jugadores para intentar conseguir propiedades que otras jugadores han comprado antes que ellos (para completar las de un mismo color) y eso es lo que le da el verdadero interés al juego pues los pactos y convenios de si me vendes ‘X’ propiedad, yo te vendo la propiedad ‘Y’ más un plus de dinero, o cosas como persuadir a un jugador que está interesado en unas de tus propiedades para que convenza a otro jugador de que te venda lo que tú quieres a cambio de la propiedad citada. Y es aquí donde puede salir lo peor de cada uno pues te verás haciendo imposibles por conseguir la propiedad que deseas y poder empezar a edificar, la rabia te irá invadiendo según veas que no aceptan tus proposiciones o cuando les vendan a otros la calle que tú deseabas, eso o cuando ves que te vas arruinando sin remedio y para colmo de males caes en el único hotel que hay, ese hotel donde con suerte nadie consigue caer pero a ti que te falta liquidez por todos los lados, consigues sacar el nº en los dados que te lleva directamente a él.
Y es en éste último aspecto donde puede que no disfrutes de una partida pues se dan casos en los que consigues pocas propiedades, o tienes la mala suerte que sólo caes en la de los demás e inexplicablemente la suerte hace que nadie caiga en alguna de tus propiedades.
A parte de los existen unas tarjetas aleatorias que pueden jugar o no a tu favor y dos casillas míticas en este juego que se corresponden con la más odiada y la más querida: la más odiada es la ‘Vaya a la Cárcel’ que sobre todo al principio del juego es una molestia muy grande pues te saca del juego temporalmente (quitándote el turno) y provoca que los demás jugadores arrasen con las propiedades y no te dejen prácticamente nada (aunque en un apartida avanzada a alguien le puede ser beneficiosa); y la más querida es la de ‘Parking Gratuito’ pero siempre y cuando haya dinero en el centro del tablero , pues ciertas casillas y cartas te obligarán a depositarlo ahí y quien caiga e dicha casilla pasará a ser poseedor de dicha cantidad, y es que ahí pueden verse acumuladas verdadera cantidades de dinero.
Otro aspecto interesante a comentar es el hecho de que si no cobras en el momento que alguien cae en tu propiedad y el siguiente jugador tira, pierdes el derecho a cobrar. Y para muchos jugadores esta es una estrategia más en el juego, pues con todo el caos que supone una partida en casi misión imposible cobrar siempre pues cuando no te habla un jugador, te habla otro o cuando eres tú el que estás intentando persuadir a alguien para conseguir algo. Y es en ese caos en el que los turnos van transcurriendo y más de uno cae en tu calle y le sale gratis.
Y poco más se puede decir de un juego en el que la tensión, risas y algún que otro cabreo (eso sí amistoso) están más que asegurados. Sacará lo peor de ti y jugarás más de una jugarreta a otros jugadores, cosas delas que no te creías capaz, pero cuando hay dinero de por medio….eso sí como se suele decir, sarna con gusto no pica, y seguro que más de una vez te dejarás picar con el clásico entre los clásicos.